Por Oliver Kirstein en Jueves, 21 Septiembre 2023
Categoría: TPS Blog

¿Qué son las ondas de choque y por qué tienen tanto éxito en la medicina?

Las ondas de choque son pulsos acústicos y tienen la propiedad de hacer que la energía física sea eficaz en zonas de tejido localmente limitadas. En neurología, cuando aplicamos ondas de choque, hablamos de »estimulación transcraneal por impulsos« (TPS). La TPS se realiza con el sistema NEUROLITH® y está autorizada como una opción terapéutica en pacientes con demencia de Alzheimer.

La historia y los fundamentos físicos de las ondas de choque en la medicina
Desde finales de los años 80, utilizamos las ondas de choque para el tratamiento extracorpóreo de los cálculos renales. Hoy en día, las ondas de choque en la medicina tienen diversas aplicaciones, por ejemplo, en las enfermedades del sistema musculoesquelético y en la medicina regenerativa. Las ondas de choque se utilizan con éxito para las enfermedades del sistema musculoesquelético, así como para la pseudoartrosis, la estimulación de la angiogénesis, los trastornos de cicatrización de heridas y el tratamiento de la angina de pecho y la insuficiencia cardíaca.

Las ondas de choque son pulsos acústicos generados de manera mecánica, que se caracterizan por una forma singular y una duración extracorta. Estas propiedades hacen que la onda de choque no genere efectos térmicos y que, por tanto, no caliente el tejido. Se introducen en el tejido de manera no invasiva. Para propagarse y transmitirse por el cuerpo necesitan un medio elástico como el agua o el gel de acoplamiento. Las ondas de choque tienen la propiedad de hacer que la energía física sea eficaz en zonas de tejido localmente limitadas.

Lea más sobre los fundamentos físicos de las ondas de choque: ¿Qué son las ondas de choque? Física y tecnología

En litotricia se usan ondas de choque de alta energía para fragmentar los cálculos, mientras que en el tratamiento del dolor y la neurología, la energía aplicada al tejido es de baja intensidad y tiene un efecto estimulante.

A simple vista, las ondas de choque son invisibles pero pueden hacerse visibles con dispositivos ópticos especiales. Esto permite generar imágenes, las llamadas »imágenes de estrías«, que permiten apreciar la belleza de las ondas de choque.

¿Cómo actúan las ondas de choque?
El mecanismo fundamental de las ondas de choque en el tejido es la mecanotransducción. Este término hace referencia a la transformación de los impulsos físicos –como las ondas de choque– en procesos celulares que son los responsables de los efectos positivos sobre el metabolismo y el ciclo de las células. Esto incluye la migración y la diferenciación de las células madre, la liberación de óxido nítrico (NO) y la estimulación de los factores de crecimiento (VEGF, BDNF). El resultado es la formación de nuevos vasos sanguíneos, la mejora de la circulación y la regeneración de los nervios.*

Estimulación transcraneal por impulsos (TPS) para el tratamiento de la demencia de Alzheimer
En neurología, el tratamiento con ondas de choque con el NEUROLITH® se denomina »estimulación transcraneal por impulsos«, abreviada TPS. El NEUROLITH® es un equipo certificado por la CE y autorizado desde 2018 para el tratamiento de pacientes con síntomas de demencia de Alzheimer.

Durante la TPS se introducen impulsos acústicos de forma controlada y no invasiva a través del cuero cabelludo y la calota en las regiones cerebrales del paciente que suelen estar afectadas por la demencia de Alzheimer.

Los resultados de estudios actuales indican que la TPS induce cambios neuroplásticos y morfológicos, y apuntan a una mejora de las funciones cognitivas en acientes con demencia de Alzheimer. Actualmente se están realizando más estudios y análisis de los efectos a largo plazo, de los mecanismos de acción y de los efectos biológicos de la TPS.

Lea más sobre la TPS

* Los efectos mencionados relacionados con los tratamientos con ondas de choque hacen referencia a diferentes tejidos y no se pueden trasladar de manera generalizada a otras indicaciones sin pruebas científicas.

(1) d´Agostino, M. C. et al.: International Journal of Surgery, 24(Pt B):147-153, 2015.
(2) Mariotto, S. et al.: Nitric Oxide, 12(2):89-96, 2005.
(3) Yahata, K. et al.: Journal of Neurosurgery, 25(6):745-755, 2016.
(4) Hatanaka, K. et al.: American Journal of Physiology-Cell Physiology, 311(3):C378-85, 2016.