»Incluso después de 3,5 años está mejor que en el momento del diagnóstico«.
Peter y Heidi H. llevan juntos prácticamente toda la vida. Forman un equipo inseparable desde que tenían 17 y 19 años. Peter, un ingeniero con una impresionante carrera, ha viajado por todo el mundo, especialmente por Japón, el país de la precisión y el detalle. Pero a los 83 años todo cambió de golpe cuando le dieron un desolador diagnóstico: demencia de Alzheimer.
Un camino difícil
El avance de la enfermedad fue rápido. Peter se volvió una persona nerviosa, sufría constantes ataques, estaba muy triste y tenía dificultades para concentrarse. El hombre otrora cosmopolita se había vuelto nervioso, introvertido y atormentado. La situación se volvió insostenible para su familia, especialmente durante la pandemia, cuando tuvieron que ingresarle en el hospital y no podía recibir visitas. Cuando le dieron el alta, los neurólogos le recomendaron una dieta equilibrada y ejercicio, pero los síntomas continuaron empeorando.
La esperanza inquebrantable de Heidi
Pero Heidi no se dio por vencida. Podía y quería recuperar al Peter que conocía. Decidida a encontrar una solución, durante su búsqueda se encontró con la estimulación transcraneal por impulsos (TPS). ¿Qué era aquello? Para Heidi era algo desconocido, pero estaba decidida a averiguarlo. Para informarse, acordó una consulta con un médico en Neuss, Alemania, que ofrecía esta terapia.
Un paso valiente
A pesar del escepticismo y de la crítica que encontró en su entorno, Heidi y Peter decidieron probar la terapia TPS. Después de tan solo una sesión, Peter notó la primera mejoría. Y a lo largo de los seis tratamientos, los avances se consolidaron: Peter volvió a ser una persona animada, alegre y con ganas de hacer cosas. Los pensamientos oscuros que le habían atormentado hasta el momento desaparecieron. Y no había ningún efecto secundario.
Resultados actuales y avances
Más de dos años después del comienzo del tratamiento con TPS, Peter sigue mostrando un rendimiento cognitivo estable. En la exploración realizada en mayo de 2024, donde, entre otros, hizo el test de interferencia de Stroop (INT), el médico responsable del tratamiento lo resumió así: »Evolución en general estable, los resultados de las pruebas siguen siendo mejores que antes del tratamiento con TPS hace dos años (02/2022) y, además, casi sin errores«.
Familia y avance
Incluso los miembros de su familia, que al principio eran escépticos, reconocieron los avances y apoyaron la terapia, aunque siempre con cierta reserva. Ahora, Peter acude a una sesión de mantenimiento cada 4-6 semanas y siempre nota un efecto positivo después.
Una nueva vida
Heidi también confirma que Peter está mejor ahora que antes, 3,5 años después de del diagnóstico. Hoy disfrutan de unas vacaciones que antes hubieran sido impensables: un crucero por el Rin, desde Delft hasta Estrasburgo.


